HISTORIA
En el corazón del Valle del Mezquital, en el pintoresco pueblo de Santiago de Anaya, Hidalgo, nació un sueño impulsado por la pasión y el compromiso con el medio ambiente. Cinco estudiantes de Mercadotecnia de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), unidas por su amor a la tierra y su preocupación por la degradación del suelo, decidieron emprender un proyecto que transformaría su comunidad y más allá.
Estas jóvenes observaron con tristeza cómo la salinización y la erosión afectaban los campos de su región, disminuyendo la productividad agrícola y amenazando el sustento de muchas familias. Inspiradas por su formación en mercadotecnia y su deseo de generar un impacto positivo, decidieron crear Terra Viva, una empresa de enmiendas orgánicas que revitalizaría los suelos y promovería prácticas agrícolas sostenibles.
Con una pequeña inversión inicial y un gran espíritu emprendedor, las cinco amigas comenzaron a investigar y experimentar con diferentes materiales orgánicos disponibles en su entorno. Descubrieron el potencial del biochar, un carbón vegetal producido a partir de residuos agrícolas, para mejorar la estructura del suelo, retener agua y nutrientes, y reducir la salinidad. También exploraron el uso de compost y otros abonos orgánicos para enriquecer la fertilidad del suelo y estimular la actividad microbiana.
Con el tiempo, Terra Viva se convirtió en un referente en la región, ofreciendo soluciones innovadoras y personalizadas para agricultores de todos los tamaños. Las enmiendas orgánicas de la empresa no solo mejoraron la salud del suelo y aumentaron la productividad de los cultivos, sino que también redujeron la dependencia de fertilizantes químicos y pesticidas, disminuyendo el impacto ambiental de la agricultura.
El éxito de Terra Viva no solo se debió a la calidad de sus productos, sino también a su enfoque en la educación y la concientización. organizaron talleres y capacitaciones para agricultores, compartiendo conocimientos sobre prácticas agrícolas sostenibles y los beneficios de las enmiendas orgánicas. También establecieron alianzas con instituciones de investigación y organizaciones ambientales para promover la adopción de estas prácticas a mayor escala.
Con el tiempo, Terra Viva trascendió las fronteras de Santiago de Anaya, expandiendo su alcance a otras regiones del Valle del Mezquital y más allá. La empresa se convirtió en un símbolo de esperanza y transformación, demostrando que es posible construir un futuro más sostenible a través de la innovación, el compromiso y el trabajo en equipo.
La historia de Terra Viva es un testimonio del poder de la juventud, la pasión y la determinación para generar un cambio positivo en el mundo. No solo crearon una empresa exitosa, sino que también inspiraron a otros a seguir sus pasos, demostrando que la sostenibilidad y el éxito empresarial pueden ir de la mano.